
Ghostface vuelve a demostrar que sabe cómo hacer caja. Scream 7 ha conseguido este fin de semana el mejor estreno de toda la franquicia, recaudando 67 millones de dólares a nivel mundial en su primer fin de semana, superando incluso los 54 millones que logró el reboot de 2022.
Pero aquí viene lo interesante: mientras las salas se llenan, las críticas están más divididas que nunca. Con un 52% en Rotten Tomatoes y críticas que van desde el entusiasmo absoluto hasta el rechazo frontal, estamos ante un caso fascinante de desconexión entre crítica y público.
El regreso triunfal de Sidney Prescott impulsa la taquilla
La clave del éxito taquillero parece estar en el regreso de Neve Campbell como Sidney Prescott, tras su ausencia en Scream VI. Los fans llevaban esperando este momento desde 2022, cuando las negociaciones salariales frustraron su participación en la anterior entrega.
En España, donde la película se estrenó el viernes pasado, los primeros datos apuntan a un fin de semana de 2,8 millones de euros, convirtiéndose en el estreno de terror más exitoso del año en nuestro país. Las salas Cinesa y Yelmo han reportado ocupaciones del 85% en las sesiones de fin de semana.
Campbell, que regresa acompañada de Courteney Cox y un reparto que incluye a Melissa Barrera y Jenna Ortega, ha declarado en rueda de prensa que “Sidney tenía una historia más que contar”. Y vaya si la audiencia quería escucharla.
Críticas divididas: ¿nostalgia o innovación?
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Mientras medios como Entertainment Weekly califican la película de “brillante vuelta a los orígenes”, otros como The Guardian la tachan de “repetitiva y predecible”.
Los directores Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, que ya estuvieron al frente de las dos entregas anteriores, han optado por una aproximación que busca equilibrar la nostalgia con elementos contemporáneos. Pero según varios críticos, esa mezcla no siempre funciona.
“Es como si hubieran intentado hacer dos películas a la vez”, escribía ayer Carlos Boyero en El País, en una crítica que resume bien la sensación de muchos especialistas españoles. “Funciona como espectáculo, pero falla como cine”.
Sin embargo, las puntuaciones de audiencia cuentan otra historia completamente distinta: un 8.2 en IMDb y un 89% de aprobación en las encuestas de salida de cine.
El fenómeno del terror que no entiende de críticas
Lo que estamos viendo con Scream 7 no es nuevo en el género de terror. Películas como It Follows o Hereditary también generaron divisiones críticas similares, pero el público de terror tiene sus propios parámetros de calidad.
“El público de horror busca experiencias, no necesariamente obras maestras”, explica la crítica especializada Elena Neira en una entrevista reciente. “Scream 7 ofrece sustos efectivos, nostalgia bien dosificada y un Ghostface que sigue funcionando después de 27 años”.
Los datos de taquilla internacional respaldan esta teoría. En Reino Unido ha conseguido 8,2 millones de libras, en Francia 6,1 millones de euros, y en México se ha convertido en el estreno de terror más exitoso de la historia con 4,7 millones de dólares.
¿Qué nos dice esto sobre el cine de terror actual?
El éxito de Scream 7 pese a las críticas mixtas revela algo fundamental sobre el estado actual del cine de género: la audiencia especializada en terror tiene criterios muy diferentes a la crítica generalista.
Mientras los críticos buscan innovación narrativa y profundidad temática, el público de Scream busca principalmente dos cosas: sustos efectivos y coherencia con la mitología de la saga. Y en esos dos aspectos, según las reacciones del público, la película cumple con creces.
Además, el fenómeno demuestra el poder de la nostalgia bien gestionada. El regreso de Campbell no es solo un reclamo publicitario; es la culminación de una historia que comenzó en 1996 y que ha acompañado a toda una generación.
En definitiva, Scream 7 nos recuerda que en el cine de terror, como en pocos géneros, la conexión emocional con el público puede ser más poderosa que cualquier crítica. Ghostface sigue vivo, y parece que va para largo.