Oliver Laxe vive en aldea gallega con 4 habitantes por km²

Sirat

Oliver Laxe no vive en Los Ángeles ni en París. El director gallego nominado al Oscar por ‘Sirat’ ha elegido como hogar una aldea perdida en los Ancares con apenas 4 habitantes por kilómetro cuadrado. Una decisión que no es casual, sino la clave de su universo cinematográfico.

En una reciente entrevista, Laxe ha desvelado cómo esta vida casi ermitaña en plena montaña gallega alimenta su cine contemplativo. “No puedo concebir mi trabajo sin esta conexión directa con la naturaleza”, confesaba el realizador, que desde su refugio en Ancares ha construido una filmografía única en el panorama español.

El refugio creativo en los Ancares gallegos

La aldea donde reside Laxe forma parte de la Reserva de la Biosfera de los Ancares Lucenses y Montes de Navia, Cervantes y Becerreá. Un territorio donde el silencio no es una metáfora, sino una realidad tangible que impregna cada fotograma de sus películas.

“Aquí el tiempo funciona de otra manera”, explica el director. “Cuando ruedas ‘Sirat’ o cualquiera de mis películas, necesitas esa paciencia que solo te da la montaña. Esa capacidad de observar sin prisa”.

La densidad de población de su entorno, inferior a muchas reservas naturales protegidas, le permite mantener una perspectiva alejada del ruido mediático. Una burbuja creativa que ha resultado fundamental para desarrollar su lenguaje cinematográfico característico.

‘Sirat’ nace del aislamiento y la contemplación

La nominación al Oscar por ‘Sirat’ no llegó por casualidad. La película, que también obtuvo el premio a Mejor Director en el Festival de Cannes 2019, bebe directamente de esta experiencia vital en los Ancares.

“‘Sirat’ es, en el fondo, una reflexión sobre el fuego, la tierra y el tiempo que solo puedes hacer desde este tipo de vida”, reconoce Laxe. La película, protagonizada por Amador Arias, se rodó en gran parte en entornos similares a su lugar de residencia.

El film, que competirá en la categoría de Mejor Película Internacional en los Oscar 2026, representa la culminación de años de trabajo desde este particular observatorio rural. Una obra que ha puesto el cine gallego en el mapa internacional.

La influencia del entorno en el cine contemplativo

Laxe forma parte de una nueva generación de cineastas españoles que han apostado por el cine contemplativo frente a las narrativas aceleradas. Su trilogía rural, que incluye ‘Mimosas’, ‘Fire Will Come’ y ‘Sirat’, no se entiende sin su contexto vital.

“Vivir aquí te enseña a mirar de otra forma”, reflexiona el director. “Cuando tu vecino más cercano está a kilómetros, aprendes a valorar cada sonido, cada cambio de luz. Eso se traslada inevitablemente al cine”.

Esta filosofía ha conectado con festivales internacionales, donde su obra se percibe como una alternativa refrescante al cine urbano dominante. Cannes, Venecia y ahora los Oscar han reconocido esta propuesta singular nacida en los márgenes geográficos de Europa.

El futuro del cine rural español

La trayectoria de Laxe abre interrogantes sobre el futuro del cine español. ¿Puede la periferia rural competir con los grandes centros de producción? Su caso sugiere que sí, siempre que se mantenga la autenticidad.

“No se trata de romantizar la vida rural”, matiza el director. “Se trata de encontrar tu lugar para crear. Para mí, ese lugar está aquí, entre estas montañas”.

Con ‘Sirat’ compitiendo por el Oscar, Laxe demuestra que el cine español puede brillar internacionalmente sin renunciar a sus raíces más profundas. Una lección que resuena especialmente en un momento donde la industria busca voces auténticas.

Mientras Hollywood celebra los premios más importantes del cine mundial, en una aldea gallega de 4 habitantes por kilómetro cuadrado, Oliver Laxe seguirá observando el mundo con la paciencia que solo da la montaña. Y preparando, seguramente, su próxima película.

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