Oliver Laxe confiesa qué obra maestra no puede terminar

Sirat

Oliver Laxe nunca ha sido un director que se ande con rodeos. El realizador gallego, que acaba de cosechar el reconocimiento de la crítica y el público con ‘Sirat’, ha vuelto a demostrar su honestidad brutal en una reciente entrevista. Esta vez, confesando sin tapujos qué obra maestra del cine le resulta absolutamente imposible de terminar.

“Me da una vergüenza tremenda decirlo, pero no consigo ver ‘Ciudadano Kane’ entera”, admitió Laxe con una sonrisa en una charla distendida tras la proyección de su última película. “He intentado verla como cinco veces y siempre me quedo dormido en la misma escena. Es como si Orson Welles tuviera un efecto narcótico sobre mí”.

La confesión que humaniza al genio del cine español

La declaración del director de ‘O que arde’ y ‘Mimosas’ ha causado revuelo en redes sociales, donde cinéfilos de todo el país han comenzado a confesar sus propias “obras maestras imposibles”. Laxe, lejos de arrepentirse, ha duplicado la apuesta: “Tampoco he conseguido terminar ‘2001: Una odisea del espacio’. Kubrick me parece un genio, pero hay algo en ese ritmo que me desconecta completamente”.

Esta sinceridad descarnada es precisamente lo que ha convertido a Oliver Laxe en uno de los directores más respetados del panorama cinematográfico español actual. Tras el éxito de ‘Sirat’ en los Goya 2025, donde se alzó con tres estatuillas incluyendo Mejor Director, el cineasta gallego se ha consolidado como una voz única e imprescindible.

El fenómeno Laxe: de Cannes a los Goya

El recorrido de Oliver Laxe en el cine ha sido cualquier cosa menos convencional. Nacido en París pero criado en Galicia, el director ha sabido construir un universo cinematográfico propio que bebe tanto del cine de autor europeo como de la tradición oral gallega. ‘Sirat’, su última obra, es un retrato íntimo y poético de la inmigración que ha conquistado tanto a festivales internacionales como al público español.

“Oliver tiene esa capacidad única de ser profundamente intelectual y completamente humano a la vez”, explica la productora María José Bergareche, que ha trabajado con él en varios proyectos. “Es normal que confiese estas cosas. No tiene filtros, y eso se nota en su cine”.

La trayectoria del director gallego incluye reconocimientos en Cannes, donde ‘O que arde’ obtuvo el Premio del Jurado en la Quincena de Realizadores en 2019. Su cine, caracterizado por planos largos y una narrativa pausada, parece ironicamente opuesto a su confesada incapacidad para disfrutar del ritmo contemplativo de otros maestros.

Cuando los directores confiesan: la humanidad detrás de la cámara

La confesión de Laxe se suma a una tendencia creciente entre directores españoles de mostrarse más cercanos y humanos. Alejandro Amenábar confesó hace unos años que nunca había conseguido ver ‘Tarkovski’ completo, mientras que Isabel Coixet admitió públicamente su “alergia” a Bergman.

“Es refrescante que un director de su calibre admita estas cosas”, comenta el crítico de cine Carlos Boyero. “Demuestra que el cine es subjetivo incluso para quienes lo hacen. No todos tenemos que adorar las mismas películas, ni siquiera los directores”.

Esta honestidad también refleja un cambio generacional en el cine español. Los nuevos realizadores, con Laxe a la cabeza, se muestran menos reverenciales hacia los cánones establecidos y más dispuestos a construir sus propios referentes.

El futuro de un director sin complejos

Mientras prepara su próximo proyecto, una coproducción hispano-francesa ambientada en los Pirineos, Oliver Laxe sigue siendo fiel a su estilo: directo, honesto y sin concesiones. Su confesión sobre ‘Ciudadano Kane’ no hace sino reforzar su imagen de cineasta auténtico en un panorama a menudo dominado por la pose intelectual.

“Al final, el cine es emoción”, reflexiona Laxe. “Si una película no te emociona, por muy obra maestra que sea, no funciona para ti. Y está bien admitirlo. No pasa nada por quedarse dormido con Welles si luego te despiertas con ganas de hacer tu propia película”.

Una filosofía que, sin duda, seguirá definiendo el trabajo de uno de los directores más singulares del cine español contemporáneo. Porque si algo ha demostrado Oliver Laxe es que la honestidad, incluso la más incómoda, siempre es el mejor guion.

Te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *