Studio Ghibli conquista el cine en 2025: Mononoke revive en 4K y emociona a nuevas generaciones

PRINCESSE MONONOKE
MONONOKE HIME
1997
real Hayao Miyazaki .
COLLECTION CHROSTPHEL © Ghibli / Tokuma

Hay clásicos, y luego está Princess Mononoke. Estrenada en 1997, esta obra maestra de Hayao Miyazaki lleva casi tres décadas deslumbrando con su épica ecológica, su animación meticulosa y esa forma tan suya de convertir conflictos imposibles en cuentos profundamente humanos. Pero ahora, en julio de 2025, la película vuelve a los cines del Reino Unido en un glorioso 4K remasterizado y en formato IMAX, y lo que podría haber sido una simple reposición nostálgica se ha convertido en un fenómeno cultural.

Porque sí: ver Mononoke en IMAX es otra cosa. Ya no se trata solo de revivirla, sino de experimentarla de una manera que ni el propio Miyazaki imaginó. Las montañas parecen tocarte la cara, los ciervos sagrados flotan en la sala, y cada explosión, cada aullido de lobo, retumba con una intensidad que convierte esta fantasía animada en una auténtica odisea sensorial. Y todo sin alterar una coma del guion ni un trazo del dibujo: solo con tecnología y amor por la obra original.

Lo más llamativo, sin embargo, no es solo el espectáculo visual, sino el público que lo está llenando. No son solo los nostálgicos treintañeros que crecieron con Ghibli en VHS o DVD. Hay adolescentes, familias enteras, gente que probablemente nunca había visto un anime en pantalla grande. Los reestrenos están funcionando como pasarelas generacionales, y Mononoke se ha convertido en el título perfecto para cruzarlas.

Esto forma parte de una tendencia mayor: el auge de los reestrenos en formatos premium, especialmente en animación. Ya no se trata solo de recuperar títulos de culto, sino de darles una segunda vida a través de pantallas gigantes, sonido envolvente y restauraciones que respetan la esencia mientras potencian la forma. El caso de Mononoke lo deja claro: el público está dispuesto a pagar más por una experiencia cinematográfica memorable, incluso si ya ha visto esa película diez veces en casa.

La estrategia, claro, viene con cálculo. Studio Ghibli, que siempre ha sido reacio al ruido del marketing digital y al ritmo voraz del contenido moderno, ha encontrado en estos reestrenos un modo elegante y eficaz de seguir vigente. No necesitan producir una nueva película cada año: les basta con recordarnos lo buenas que eran las que ya hicieron.

Y mientras tanto, las salas —tan necesitadas de oxígeno tras años de blockbusters repetitivos y guerras de plataformas— aplauden esta ola de cine clásico revivido en alta resolución, que no solo llena butacas sino que devuelve algo de mística a la experiencia de “ir al cine”.

Princess Mononoke no es solo una película: es un manifiesto animado sobre el equilibrio entre el hombre y la naturaleza, sobre la furia, la compasión y la imposibilidad de ser completamente bueno o malo. Y verla hoy, en 2025, en formato IMAX, es redescubrirla desde otro lugar emocional y visual. No como una obra del pasado, sino como algo profundamente vigente, poderosa y necesaria.