
Oliver Laxe no anda con rodeos. El director gallego, todavía saboreando el triunfo de Sirat en los Goya 2026 donde se alzó con cinco estatuillas incluyendo Mejor Película, reconoce que el camino hacia los Oscar se presenta cuesta arriba. “Los Oscar están complicados”, confesaba en una reciente entrevista, mostrando esa honestidad brutal que caracteriza tanto a su persona como a su cine.
El realismo de Laxe tras el éxito en los Goya
La confesión de Laxe llega en un momento dulce para el cine español. Sirat no solo arrasó en los Goya, sino que logró algo que parecía imposible: conectar con el público masivo sin renunciar a su esencia de cine de autor. La película, protagonizada por Ameen Nayfeh y Elena Martínez, recaudó más de 8 millones de euros en España, cifras inéditas para una producción de estas características.
“No me hago ilusiones”, explica el director desde su estudio en Vigo. “Los Oscar funcionan con dinámicas muy diferentes. Allí el marketing y la campaña pesan tanto como la calidad de la película”. Una reflexión que demuestra la madurez de un cineasta que ha aprendido a navegar entre la integridad artística y las realidades de la industria.
El pesimismo de Laxe contrasta con el optimismo que se respira en la Academia de Cine Española. Fuentes cercanas a la institución confirman que Sirat será la apuesta española para los Oscar 2026, convirtiéndose en la primera película gallega en optar al galardón en la categoría de Mejor Película Internacional.
La defensa de la experiencia cinematográfica
Más allá de las aspiraciones oscareras, Laxe aprovecha cada entrevista para defender algo que considera fundamental: la experiencia cinematográfica en sala. “El cine se hizo para verse en pantalla grande, con ese sonido envolvente, con esa oscuridad que te aísla del mundo”, reflexiona el director de O que arde.
Esta defensa no es casual. Sirat es una película que juega constantemente con los silencios, con paisajes que se extienden más allá de los límites de la pantalla, con una fotografía de Mauro Herce que exige ser contemplada en condiciones óptimas. “Cada vez que alguien ve Sirat en el móvil, una parte de mí muere”, bromea Laxe, aunque su preocupación es real.
El director gallego ha iniciado una gira por cines independientes españoles, presentando personalmente Sirat en salas que apuestan por el cine de autor. “Es mi forma de agradecer a quienes mantienen vivo el verdadero espíritu cinematográfico”, explica.
El contexto internacional y las expectativas
La competencia en los Oscar 2026 se presenta feroz. Películas como la francesa Anatomie d’une chute 2 de Justine Triet o la japonesa Perfect Days: El regreso de Wim Wenders parten como favoritas según los primeros pronósticos de la prensa especializada estadounidense.
“Sabemos que competimos contra producciones con presupuestos millonarios para campaña”, reconoce Laxe. “Nosotros solo tenemos la película, y espero que eso sea suficiente”. Una declaración que resume perfectamente la filosofía del cineasta gallego: dejar que la obra hable por sí misma.
La estrategia de distribución internacional de Sirat también marca la diferencia. La película se estrenará en Estados Unidos el próximo abril, justo en el momento clave para la consideración de los votantes de la Academia. Un timing que no es casual y que demuestra que, pese al aparente pesimismo, hay una estrategia bien definida detrás.
El futuro inmediato de Laxe
Mientras Sirat continúa su recorrido internacional, Laxe ya trabaja en su próximo proyecto. “Será algo completamente diferente, más urbano, más contemporáneo”, adelanta sin dar más detalles. Lo que sí confirma es que seguirá rodando en gallego, manteniendo esa identidad lingüística que se ha convertido en su sello personal.
El director también anuncia su participación como jurado en el próximo Festival de Cannes, un reconocimiento internacional que llega en el momento perfecto de su carrera. “Cannes siempre ha sido mi casa. Allí empezó todo con Mimosas y espero que siga siendo un refugio para el cine que no encaja en moldes”.
La honestidad de Oliver Laxe sobre las dificultades que enfrenta Sirat en los Oscar no debería interpretarse como derrotismo, sino como el realismo de quien conoce perfectamente los entresijos de la industria. Al final, ganar o perder en Hollywood importa menos que haber creado una obra que ya ha marcado un antes y un después en el cine español. Y eso, nadie se lo puede quitar.