Tim Burton casi arruinó su carrera con ‘Mars Attacks!’

Mars Attacks!

Tim Burton estaba en la cima del mundo en 1996. Había revolucionado el cine de superhéroes con ‘Batman’ y ‘Batman Returns’, había conquistado tanto la crítica como la taquilla con ‘Eduardo Manostijeras’, y se había consolidado como uno de los directores más singulares de Hollywood. Entonces decidió hacer ‘Mars Attacks!’ y por poco se carga su carrera de un plumazo.

La película, basada en las cartas de Topps de los años 60, costó 70 millones de dólares y apenas recaudó 101 millones en todo el mundo. Para un blockbuster navideño con Jack Nicholson, Glenn Close y Pierce Brosnan, era un desastre financiero que dejó a Warner Bros. con la sensación de haber sido estafados por su director estrella.

Una sátira demasiado ácida para los estudios

Lo que los ejecutivos no entendieron es que Burton había creado la parodia más despiadada del cine de ciencia ficción jamás filmada. Mientras Spielberg preparaba el patriótico ‘Independence Day’ para ese mismo año, Burton construía una demolición sistemática de todos los tropos del género.

“Los estudios no querían que la gente la viera”, confesaría años después el propio Burton en una entrevista. “Era demasiado nihilista, demasiado cruel. No había héroes, no había mensaje esperanzador. Solo marcianos matando humanos de formas cada vez más absurdas”.

La película presentaba una humanidad estúpida, codiciosa y fácilmente manipulable. Los políticos (interpretados magistralmente por Jack Nicholson y Glenn Close) eran corruptos y cobardes. Los militares, incompetentes. Los científicos, arrogantes. Y los marcianos, pura maldad cósmica sin motivación aparente más allá del placer de la destrucción.

El contexto de los 90: entre ‘Independence Day’ y el optimismo tecnológico

Para entender el fracaso de ‘Mars Attacks!’, hay que situarla en su contexto. 1996 fue el año de ‘Independence Day’, que recaudó 817 millones de dólares con una fórmula patriótica y esperanzadora: la humanidad unida contra la amenaza alienígena.

Burton hizo exactamente lo contrario. Su película llegaba en pleno auge del optimismo tecnológico de los 90, cuando Internet prometía conectar al mundo y el fin de la Guerra Fría había traído una sensación de triunfo occidental. ‘Mars Attacks!’ escupía sobre todo eso con una misantropía que resultaba incómoda.

En España, la película se estrenó en febrero de 1997 y pasó casi inadvertida. La crítica española, acostumbrada al Burton más gótico y romántico, no supo qué hacer con esta comedia negra que parecía odiar a sus propios personajes. Solo recaudó 2,3 millones de euros, una cifra ridícula para un director que había llenado las salas españolas con ‘Batman’.

La rehabilitación crítica: de fracaso a obra de culto

Veinte años después, ‘Mars Attacks!’ ha experimentado una rehabilitación crítica extraordinaria. Lo que en 1996 parecía nihilismo gratuito, hoy se lee como una premonición inquietante de nuestros tiempos.

La película anticipó la era de las fake news con su secuencia de los marcianos declarando “no atacamos” mientras vaporizan el Congreso. Predijo la incompetencia política ante las crisis globales. Y retrató una sociedad tan fragmentada y egoísta que ni siquiera una invasión alienígena consigue unirla.

Burton había creado sin saberlo la primera película post-11S antes del 11S. Su visión de una América vulnerable, paranoica y dividida resultaría profética. No es casualidad que la película haya ganado nuevos admiradores tras cada crisis global: la guerra de Irak, la crisis financiera de 2008, la pandemia de COVID-19.

En festivales como Sitges, ‘Mars Attacks!’ se proyecta regularmente ante audiencias que aplauden cada muerte absurda y cada gag misántropo. Lo que Burton creó como sátira política se ha convertido en una válvula de escape para la frustración contemporánea.

El legado de un fracaso necesario

Paradójicamente, ‘Mars Attacks!’ puede ser la película más importante de Burton. Le costó varios proyectos (Warner tardó años en volver a confiar en él) pero le permitió demostrar que era algo más que un director de estética gótica.

La película influyó en una generación de cineastas que aprendieron que la ciencia ficción podía ser un vehículo para la crítica social más feroz. Sin ‘Mars Attacks!’, quizá no habríamos tenido ‘Starship Troopers’ de Verhoeven o ‘The Boys’ de Amazon Prime.

Hoy, cuando los estudios buscan desesperadamente contenido “subversivo” y “provocador”, ‘Mars Attacks!’ se antoja más radical que nunca. Burton creó una película que los ejecutivos no querían que viéramos, y quizá por eso mismo merece la pena revisitarla. En tiempos de algoritmos y focus groups, necesitamos más fracasos tan hermosos como este.

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