Hitchcock y otros directores que se colaban en sus propias películas

Rear Window — cartel oficial

Buscar a Alfred Hitchcock en sus propias películas se convirtió en un juego para el público de su época. El maestro del suspense apareció en cerca de cuarenta de sus filmes, a veces de forma tan ingeniosa que hace falta pausar la imagen para encontrarlo. Y no fue el único director con esa costumbre.

📌 Lo esencial

  • Hitchcock hizo cameos en casi 40 de sus películas.
  • En Náufragos aparece en un anuncio de periódico.
  • Peter Jackson sale en El señor de los anillos comiendo una zanahoria.
  • Tarantino, Scorsese o Shyamalan también se colaron en sus películas.

El rey del cameo

Hitchcock empezó a aparecer en sus películas en los años 20, al principio para rellenar el plano. Con el tiempo se convirtió en una firma. Al darse cuenta de que el público se distraía buscándolo, empezó a aparecer al principio de las películas, para que los espectadores pudieran concentrarse después en la historia.

Sus cameos más ingeniosos

  • Náufragos (1944): toda la película transcurre en un bote salvavidas. ¿Cómo aparecer? En la fotografía de un anuncio de adelgazamiento de un periódico que lee un personaje.
  • La ventana indiscreta (1954): se le ve dando cuerda a un reloj en el apartamento del compositor, al otro lado del patio.
  • Psicosis (1960): aparece en la calle, con sombrero, frente a la oficina de Marion Crane.

Peter Jackson y la zanahoria

En La comunidad del anillo, el director neozelandés aparece en el pueblo de Bree comiendo una zanahoria mientras los hobbits llegan bajo la lluvia. Jackson se colocó en varias de sus películas, a menudo en papeles diminutos que solo los fans más atentos detectan.

Tarantino, Scorsese y Shyamalan

Quentin Tarantino no se conforma con aparecer: en Reservoir Dogs es el señor Marrón y en Pulp Fiction interpreta a Jimmie. Martin Scorsese tiene una inquietante aparición como pasajero en Taxi Driver, y M. Night Shyamalan suele reservarse papeles secundarios, como el médico de El sexto sentido.

¿Por qué lo hacen?

A veces por superstición, otras por diversión y muchas por pura necesidad de presupuesto. Pero el efecto es siempre el mismo: un guiño entre el director y el público, una pequeña firma dentro de la obra que convierte cada nueva visita a la película en una búsqueda del tesoro.

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