
Dan Lin ya no es el jefe de cine de Netflix. El ejecutivo dejó el cargo el pasado fin de semana y este lunes 19 de octubre ha comunicado la decisión a su equipo de largometrajes en una reunión de primera hora, según adelantó Deadline y confirmaron después The Hollywood Reporter e Indiewire. Su salida es la última pieza de una purga ejecutiva sin precedentes recientes en el streamer: cerca de 1.000 empleados afectados por los despidos —la mayor criba desde 2022—, la salida de la jefa de contenido Bela Bajaria, la del vicepresidente de cine Doug Belgrad y la de la responsable de cine independiente Sheroum Kim. Netflix presenta resultados este martes 20 de octubre, con la acción en retroceso y sin un responsable de cine confirmado.
Las claves del día
- Dan Lin sale como jefe de cine tras menos de tres años en el puesto: llegó en 2024 para sustituir a Scott Stuber.
- Cerca de 1.000 despidos en la mayor operación de recorte de Netflix desde 2022, según The Hollywood Reporter.
- Caída en cascada: además de Lin, salen Bela Bajaria (contenido), Doug Belgrad (vicepresidente de cine) y Sheroum Kim (cine independiente).
- Sin sustituto todavía: Peter Rice, nuevo jefe de contenido, será quien designe al próximo responsable de cine.
- Ted Sarandos despide a Lin con elogios públicos mientras la compañía afronta la presentación de cuentas del martes.
Una salida cantada que Netflix negaba en privado
Los rumores sobre la continuidad de Dan Lin llevaban semanas recorriendo los despachos de Hollywood. Fuentes internas del streamer habían negado tanto su salida como la de Bela Bajaria, e incluso insistieron en que ninguno de los dos estaba en la lista de sacrificados. La realidad se impuso el fin de semana. Según recoge Indiewire a partir de la información de Variety, Lin fue despedido «al inicio del fin de semana» y ha sido este lunes cuando ha abordado la situación con sus equipos a lo largo de la jornada.
El movimiento no es aislado ni improvisado: forma parte de una reestructuración que va mucho más allá de un ajuste de plantilla. La cúpula de Netflix está siendo desmontada y reconstruida en tiempo real, y el área de cine —la que durante años fue la niña bonita de la casa— es la que se lleva la peor parte en términos simbólicos.
La purga: 1.000 despidos y una cúpula diezmada
La dimensión real de la sacudida la puso sobre la mesa The Hollywood Reporter: la compañía ejecuta despidos que afectarán a cerca de 1.000 personas, su mayor recorte desde 2022. Antes que Lin cayeron Bela Bajaria, hasta ahora responsable máxima de contenido, y Doug Belgrad, vicepresidente de cine, además de una serie de altos cargos de la división de televisión.
También ha salido Sheroum Kim, responsable del área de cine independiente, lo que deja tocada precisamente la franja del catálogo que más prestigio y menos ruido industrial genera. La lectura que hacen en la industria es nítida: Netflix ya no mide el cine por prestigio, sino por encaje en una cuenta de resultados que este martes se pone sobre la mesa.
Sarandos: elogio y despedida en el mismo párrafo
El consejero delegado Ted Sarandos emitió una declaración pública en la que reconoce la aportación de Lin sin cuestionar la decisión: «Empecé a trabajar con Dan mucho antes de que se incorporara con nosotros en 2024 y su fortaleza como productor siempre estuvo clara. Una vez que se unió a Netflix, vi de cerca cómo su dedicación a un cine de calidad, su rigor en los acuerdos y la estrategia, y su espíritu colaborativo elevaron nuestro negocio de cine».
El gesto es habitual en Hollywood: elogio público, salida inmediata. Lo relevante no es el tono, sino el hecho de que el máximo responsable de la compañía no haya anunciado ni un nombre para el puesto vacante ni un plan para el área que acaba de quedarse sin timón.
Peter Rice hereda la decisión
La pelota queda en el tejado de Peter Rice, el veterano ejecutivo de cine y televisión que ya ha sido designado para ocupar el puesto de jefe de contenido que deja Bajaria. Según las fuentes consultadas por Deadline, no habrá nombramiento para el área de cine hasta que Rice esté plenamente instalado: será él quien elija al nuevo responsable de la división de largometrajes.
Ese detalle es más importante de lo que parece. Durante semanas se discutió quién dirigiría el cine de Netflix; ahora la pregunta es qué tipo de cine quiere dirigir la compañía. Rice llega con un mandato implícito de reorganización y con la misión de decidir si el modelo de grandes cheques a autores consagrados sigue vigente o si, por el contrario, se impone la contención.
La apuesta por la taquilla y los proyectos en marcha
Dan Lin aterrizó en Netflix en 2024 con el encargo de mantener la maquinaria que había construido su predecesor, Scott Stuber. Bajo el mandato de Stuber, el streamer se convirtió en el refugio donde los cineastas de nombre encontraban presupuestos millonarios y libertad mientras los estudios tradicionales apretaban el cinturón. Ese ciclo dejó una cosecha constante de nominaciones al Oscar para la plataforma, con hitos como las 13 candidaturas logradas por Emilia Pérez (Emilia Pérez, 2024) en la temporada 2024-25.
La pregunta que ahora sobrevuela Los Ángeles es qué ocurre con la estrategia de ventanas en sala y con la relación con los grandes nombres de la industria. El cese de Lin llega en un momento en el que la compañía lleva tiempo coqueteando con una presencia más visible en las salas para sus títulos de premios, y en el que sus competidores han aprendido a pelear en el mismo terreno. Sin un jefe de cine designado, cualquier decisión sobre estrenos, compras de festivales y compromisos de producción queda en suspenso.
Los proyectos ya en marcha no se cancelan por decreto, pero el calendario de anuncios y fichajes se ralentiza. En un negocio en el que las películas se compran y se firman por temporadas, tres semanas de interinidad pueden significar perder un proyecto frente a un rival.
Reunión a puerta cerrada y cuentas el martes
Lin ha reunido este lunes por la mañana a su equipo de largometrajes en una sesión interna de análisis posterior al anuncio, según las fuentes citadas por Deadline. Es el gesto habitual del ejecutivo saliente: explicar, agradecer y ordenar las transiciones. La plantilla que queda, sin embargo, afronta una doble incertidumbre: quién será su nuevo jefe y cuántos puestos más desaparecerán.
La presentación de resultados de Netflix este martes 20 de octubre añade presión. Los analistas llegan con la acción en trayectoria descendente y con las preguntas habituales sobre crecimiento de suscriptores, pero el foco estará inevitablemente en el coste de esta reorganización y en si la compañía es capaz de explicar ante los inversores cuál es su plan de cine sin decir quién lo dirigirá.
En la industria nadie discute el talento de Dan Lin, productor de carrera sólida antes que ejecutivo. Lo que se discute es el modelo: Netflix ha decidido optimizar. Y en esa cuenta, el cine —el de autor, el de festivales, el que daba prestigio— ha dejado de estar blindado. La purga seguirá teniendo nombres propios mientras no haya un sustituto que frene la sangría.
Madrid, 20 de octubre de 2026.