Vox veta ayudas al cine en Castilla y León por adoctrinamiento

Vox veta ayudas al cine en Castilla y León por adoctrinamiento

La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de Castilla y León, en manos de Vox, ha vetado las subvenciones a largometrajes «que impliquen adoctrinamiento ideológico, propaganda partidista o apoyo expreso a opciones políticas concretas», según las bases publicadas en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) el pasado 9 de octubre. La decisión, conocida este martes, ha desatado una tormenta política a 48 horas del arranque de la Seminci en Valladolid: el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha calificado a la Junta de «dictadura» y ha advertido de que «la dirección artística de una película solo la decidían los gobiernos en las dictaduras», mientras la ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha sentenciado: «Los que se dicen defensores de la libertad, en cuanto tocan poder censuran la libertad artística y de creación». El choque llega, además, con el sector audiovisual de la comunidad pendiente de saber qué pasa con los proyectos que ya tenían el visto bueno.

  • El veto: las bases de ayudas a largometrajes en Castilla y León excluyen los proyectos con «adoctrinamiento ideológico, propaganda partidista o apoyo expreso a opciones políticas concretas».
  • Quién firma: la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, dirigida por Alberto Díaz Pico (Vox), dentro del Gobierno de coalición de Alfonso Fernández Mañueco (PP).
  • La reacción del Gobierno: Puente habla de «dictadura» y Redondo acusa al PP y a Vox de querer «adoctrinarnos con su ideología fascista».
  • Contexto de calendario: la Semana Internacional de Cine de Valladolid arranca este viernes 23 de octubre, en plena polémica.
  • Sin cifras: la Junta no ha detallado cuántos proyectos ni qué cuantía están afectados por el nuevo criterio.

Qué cambia exactamente el criterio

La novedad no está en la convocatoria —que mantiene su estructura de ayudas a la realización de largometrajes— sino en el articulado de requisitos y criterios de valoración. El Bocyl del 9 de octubre incorpora una cláusula de exclusión que permite descartar un proyecto por su contenido ideológico, algo que hasta ahora no figuraba entre los motivos tasados de denegación en este tipo de líneas de apoyo autonómico. Es decir: el filtro no evalúa solo viabilidad financiera, plan de rodaje, impacto en el territorio o currículum del equipo, sino también la orientación del guion.

El problema, coinciden productores y sindicatos, es la indeterminación del supuesto. Ni las bases ni el departamento que dirige Díaz Pico han publicado un criterio objetivo que permita saber qué es «adoctrinamiento ideológico» o qué se considera «apoyo expreso a opciones políticas concretas». Es exactamente la pregunta que ha lanzado el secretario general del PSOE de Castilla y León, Carlos Martínez: «¿Y quién decide qué es adoctrinar? ¿Hablar de igualdad, feminismo, diversidad o memoria democrática?». En la práctica, esa ambigüedad desplaza la decisión a la mesa de valoración, es decir, a la Consejería.

Quién lo aplica y a quién alcanza

El criterio lo aplica la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta, departamento que Vox gestiona desde el inicio del mandato y cuya titularidad ostenta Alberto Díaz Pico. La consejería es la que resuelve la convocatoria y, por tanto, la que interpretará la cláusula proyecto a proyecto. El marco político es el Gobierno de coalición que preside Alfonso Fernández Mañueco, del PP.

La fórmula empleada por Vox no es nueva en el debate público español —la expresión «adoctrinamiento» se ha usado en disputas sobre educación, cultura y medios—, pero sí es la primera vez que aparece como condición de acceso a una línea de subvenciones al cine en esta comunidad. Según recoge Europa Press, la cláusula quedó fijada en el Bocyl del 9 de octubre, extremo que también confirma elDiario.es.

En cuanto a los rodajes ya aprobados, no hay confirmación oficial de revocaciones. Las bases rigen la convocatoria para la realización de largometrajes, de modo que el veto opera en la fase de solicitud y valoración: afecta a quien pida dinero a partir de ahora y a quien esté pendiente de resolución, no a proyectos con subvención ya concedida en ejercicios anteriores, que se rigen por la convocatoria con la que se otorgaron. Aun así, el sector advierte del efecto disuasorio: un productor que dude de si su guion entra o no en el supuesto puede directamente no presentarse.

Del «dictadura» de Puente al «adiós, Seminci» de Redondo

La reacción del Ejecutivo central ha sido inmediata. Puente, secretario general del PSOE de Valladolid, escribió en X: «Yo pensaba que la dirección artística de una película solo la decidían los gobiernos en las dictaduras. Va a ser verdad que en España hay una dictadura, pero en Castilla y León concretamente». El ministro de Transportes es la voz más dura del Gabinete en esta polémica y su mensaje ha funcionado como detonante de la conversación en la red social, donde el asunto se ha convertido en el tema de cine más comentado de la jornada.

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, exconcejal de Cultura de Valladolid, unió el veto a la inminente celebración del festival vallisoletano: «Los que se dicen defensores de la libertad, en cuanto tocan poder censuran la libertad artística y de creación. Adiós, Seminci, adiós», publicó. La coincidencia no es menor: la Seminci es el escaparate internacional del cine de autor en España y su sede, Valladolid, es la misma provincia del ministro que ha hablado de «dictadura».

Desde el ámbito sindical, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, se sumó con un mensaje irónico: «¿Dónde están todos los gilipollas que se venían quejando —en programas de prime time— de que les cancelan cuando llega la censura de verdad?». La dirección del PSOE castellano y leonés, con Martínez al frente, apeló a «defender la libertad para crear» y advirtió de que, para Vox, «el derecho de libertad de expresión y creación artística que consagra la Constitución es demasiado progresista».

El pulso por el relato: censura frente a «propaganda»

El marco del debate está claro y ninguna de las partes lo va a mover. El Gobierno y la oposición autonómica hablan de censura previa y de intromisión en la libertad de creación; Vox, por boca de su consejería, justifica la cláusula como blindaje frente a la propaganda partidista financiada con dinero público. Entre ambos extremos, el sector audiovisual reclama criterios técnicos verificables y un régimen de recursos que permita impugnar una denegación por motivos ideológicos.

Conviene precisar qué está en juego y qué no. No se prohíbe rodar en Castilla y León ni se retira ninguna película de cartelera: se establece una condición para acceder a una ayuda pública autonómica. La diferencia es sustancial desde el punto de vista jurídico, pero no desde el político, porque el mensaje que envía a las productoras es el mismo que denuncian ministros y sindicatos: hay temas que restan puntos.

La comunidad cuenta con un territorio de rodaje competitivo, con localizaciones muy demandadas por el cine histórico y de época, y con una film commission activa en la captación de producciones nacionales e internacionales. Cualquier incertidumbre sobre el criterio de concesión erosiona ese atractivo, según advierten fuentes del sector, que reclaman una rectificación antes de que se cierre el plazo de solicitudes.

Seminci, telón de fondo

La polémica estalla a dos días de que la Semana Internacional de Cine de Valladolid suba el telón, este viernes 23 de octubre, en su edición número 71. El certamen, referencia para el cine de autor en España, aterriza en un clima inédito: un festival que presume de programar miradas incómodas celebra su inauguración mientras la Consejería de Cultura de su propia comunidad establece un filtro ideológico para financiar largometrajes.

Redondo ya ha convertido ese contraste en consigna. Sindicatos y productores han anunciado que llevarán el asunto a la mesa de negociación del audiovisual, y el Gobierno central tiene pendiente decidir si abre algún tipo de requerimiento institucional. Lo que ocurra en los próximos días marcará el arranque de la temporada de otoño en las salas y en los festivales: la conversación sobre el cine español ya no gira solo en torno a taquilla o premios, sino sobre quién decide qué se puede contar con dinero público.

Redacción — 21 de octubre de 2026.

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