
Disney prepara la mayor ronda de despidos del año. La compañía que dirige Josh D’Amaro ha encargado a varios de sus directivos un plan para recortar un 20% de sus costes anuales, un ajuste que se traducirá en «miles» de salidas en todo el mundo y que golpeará de forma desigual a los parques temáticos, el negocio televisivo y los estudios de cine. Lo adelantó Variety y lo ha detallado Bloomberg en las últimas horas. Con 231.000 empleados al cierre de su último ejercicio fiscal —unos 172.000 en Estados Unidos—, se trata del cuarto paquete de recortes de 2026 y del más severo del año. La compañía no ha comentado la operación, según recogen los medios que han seguido la exclusiva. El movimiento no es una anécdota corporativa: reordena el calendario de producción de la major más grande de Hollywood y marca el tono de un curso en el que la taquilla, la inteligencia artificial y la guerra del streaming están reescribiendo las reglas.
Las claves del día
- Volumen: Disney estudia despedir a «miles» de trabajadores en todo el mundo. Es la mayor ronda de despidos del grupo este año.
- Objetivo financiero: algunos directivos han recibido el encargo de identificar medidas para reducir un 20% los costes anuales.
- Áreas afectadas: parques temáticos, negocio televisivo y estudios de cine, con impacto desigual entre divisiones.
- Cuarto ajuste de 2026: llega después de los recortes de abril (unos 1.000 puestos), julio (cientos en Pixar, ESPN, Disney Entertainment Television y los estudios) y septiembre (cientos en RR. HH. y tecnología).
- Destino del ahorro: D’Amaro quiere reinvertir parte de los recursos liberados en producción de cine y televisión, tecnología, parques y negocio de cruceros.
Qué áreas quedan tocadas y por qué el reparto no es igual
La información sitúa el foco en tres bloques: parques y resorts, el negocio televisivo —con ABC y ESPN en el centro de la estructura— y los estudios de cine. Las fuentes citadas advierten de que el impacto será «desproporcionado» entre divisiones, aunque no se ha concretado qué departamentos perderán más plantilla ni cuántos puestos exactos desaparecerán. Esa falta de detalle es relevante: en el recorte de julio, las salidas se concentraron en funciones corporativas y áreas creativas concretas; en el de septiembre, en recursos humanos y tecnología. Ahora el perímetro es más amplio y afecta a la línea de flotación del negocio.
El Quotidiano Nazionale reconstruye la secuencia de este 2026: en abril se eliminaron alrededor de 1.000 posiciones, en buena medida por la creación de una división de marketing corporativo unificada bajo la dirección de Asad Ayaz, responsable de marketing y marca; en julio cayeron varios cientos de empleos en Pixar, ESPN, Disney Entertainment Television y los propios estudios Disney; y a finales de septiembre se ejecutó otra tanda de varios cientos de puestos centrada en recursos humanos y sistemas. El cuarto capítulo es, según todas las versiones, el más grande del año.
El cuarto recorte del año: la cronología y el precedente de 2023
Para medir la escala conviene mirar atrás. El Diari ARA recuerda que en 2023 Disney ejecutó su última gran oleada, con 7.000 trabajadores despedidos dentro de un programa impulsado por el anterior consejero delegado para ahorrar 5.500 millones de dólares (unos 4.912 millones de euros al cambio actual). Aquel ajuste se convirtió en el estándar de la era post-pandemia; el que ahora se diseña bajo la dirección de D’Amaro responde a una lógica distinta: no solo recortar, sino financiar la reinversión con el dinero liberado.
La compañía ya avisó a sus accionistas el pasado agosto de que evaluaba nuevas medidas para contener el gasto, incluidas posibles reducciones de plantilla. La diferencia respecto a los tres recortes anteriores de este ejercicio es de grado, pero también de estrategia: el objetivo declarado no es únicamente cuadrar las cuentas, sino reasignar capital hacia la producción audiovisual, la tecnología, los parques y los cruceros, las cuatro áreas que la dirección considera prioritarias.
Qué supone para el calendario de estrenos y de series
En términos de industria, el dato que más pesa es el de los estudios. Disney no ha anunciado cambios en su calendario de estrenos ni en sus parrillas de series, y ninguna fuente ha confirmado títulos concretos afectados. Pero el historial reciente indica por dónde van los tiros: cuando el recorte toca marketing, desarrollo y producción, el efecto llega meses después en forma de menos proyectos en liza, equipos más pequeños por película y una dependencia mayor de las franquicias consolidadas frente a las apuestas originales.
La paradoja es que la dirección afirma querer reinvertir parte del ahorro precisamente en programación cinematográfica y televisiva. Si el plan se cumple, el resultado sería un estudio más pequeño y más selectivo: menos títulos, mejor financiados y con más presión para rendir desde el primer fin de semana. Es la ecuación que ya aplican otras majors y que explicaría por qué los departamentos creativos de Pixar o Disney Entertainment Television, tocados en julio, vuelven a estar en el radar.
El contexto que explica el ajuste
El plan aterriza sobre un escenario con cuatro frentes abiertos. El primero es la taquilla: los ingresos de taquilla tienden a la baja, según el diagnóstico que maneja el sector. El segundo es la competencia entre plataformas de contenido en línea, cada vez más agresiva en precios y en volumen de producción. El tercero es el avance de la inteligencia artificial, que está redefiniendo costes en postproducción, doblaje, marketing y efectos. Y el cuarto es el frenazo de las visitas internacionales a los parques temáticos, el negocio más rentable del grupo y también el más expuesto al ciclo económico y al turismo.
A ello se suma el ruido político: el Gazete Oksijen recoge, en la línea de lo publicado por otros medios, el tira y afloja con la Administración de Donald Trump, que ordenó revisar las licencias de ABC —cadena bajo la órbita corporativa de Walt Disney Company— con el ánimo de investigar y considerar el cese de su actividad. Un frente regulatorio abierto en el peor momento posible para pedir calma a los inversores.
Qué se sabe y qué no
Lo confirmado: la petición de recortar un 20% de gastos, la cifra de «miles» de afectados que manejan las fuentes, el impacto transversal en parques, televisión y estudios, y la voluntad de reinvertir parte del ahorro. Lo que no está confirmado: el número exacto de despidos, el calendario de ejecución, el desglose por divisiones y cualquier consecuencia concreta sobre títulos o fechas de estreno. Disney no ha comentado la información y, hasta que lo haga, cualquier lista de películas o series afectadas es especulación.
En un año en el que el sector acumula ajustes trimestre tras trimestre, el movimiento de Disney funciona como termómetro: si la major más grande recorta para poder producir, el resto de la industria leerá el mensaje con atención. La próxima cita será la comunicación oficial de resultados y, con ella, la primera cifra verificable de una operación que hoy sigue siendo, en lo esencial, una exclusiva periodística.
Madrid, 3 de noviembre de 2026.