
Hoy, Día Internacional de la Animación, viajamos a 1937. En Hollywood muchos creían que nadie aguantaría sentado viendo dibujos animados durante más de una hora. Llamaron al proyecto «la locura de Disney». Se equivocaban: Blancanieves y los siete enanitos cambió el cine para siempre.
📌 Lo esencial
- Fue el primer gran largometraje de animación de Disney.
- Su presupuesto se disparó muy por encima de lo previsto.
- Disney recibió un Óscar honorífico: una estatuilla y siete pequeñas.
- El Día de la Animación recuerda una proyección de 1892 en París.
«La locura de Disney»
Walt Disney arriesgó prácticamente todo en la película. El presupuesto se multiplicó durante la producción y el estudio tuvo que buscar financiación adicional para terminarla. Muchos en la industria esperaban un fracaso sonoro que hundiera a la compañía.
Una revolución técnica
Para dar profundidad a los fondos, el estudio utilizó la cámara multiplano, que superponía varias capas de dibujos a distintas distancias. Los animadores estudiaron el movimiento real de las personas para que Blancanieves resultara creíble, y cada fotograma se pintaba a mano sobre acetato.
El Óscar más curioso de la historia
El éxito fue enorme. En 1939, la Academia entregó a Walt Disney un Óscar honorífico muy especial: una estatuilla de tamaño normal acompañada de siete estatuillas en miniatura, una por cada enanito. Se lo entregó la niña prodigio Shirley Temple.
¿Por qué el 28 de octubre?
El Día Internacional de la Animación conmemora la presentación en París, en 1892, del Théâtre Optique de Émile Reynaud, un sistema que proyectaba imágenes dibujadas en movimiento ante el público, años antes incluso del cinematógrafo de los hermanos Lumière.
Un legado de casi un siglo
Después de Blancanieves llegaron Pinocho, Fantasía y una larga lista de clásicos. Ninguno habría existido sin aquella «locura» que demostró que la animación podía hacer reír, llorar y emocionar durante un largometraje completo.