Panahi, condenado en ausencia a cinco años y un mes de cárcel

Panahi, condenado en ausencia a cinco años y un mes de cárcel

El Tribunal Revolucionario de Teherán ha condenado en ausencia al cineasta Jafar Panahi a cinco años y un mes de prisión, además de la confiscación de sus bienes y dos años de prohibición de usar redes sociales y de salir del país. La sentencia, adelantada por su abogado, Mostafa Nili, a la agencia Emtedad y difundida por medios internacionales, convierte al único director iraní con Palma de Oro en un condenado con dos penas de cárcel acumuladas y el pasaporte, de facto, en el aire. Panahi, en libertad bajo fianza desde 2023 tras años de veto profesional, regresó voluntariamente a Irán después de recorrer el circuito de festivales con su última película. Ahora ese regreso se traduce en una pena que su defensa conoció por el camino más torcido posible: la congelación de sus cuentas bancarias.

  • La pena: cinco años y un mes de prisión dictados en ausencia por el Tribunal Revolucionario de Teherán.
  • El castigo añadido: confiscación de bienes y dos años de veto a redes sociales y a los viajes fuera de Irán.
  • Quién lo firma: el Tribunal Revolucionario de Teherán, en un caso separado del que ya le pesaba; la defensa es Mostafa Nili.
  • Cómo se supo: sus cuentas fueron bloqueadas la semana pasada y, al acudir a la Fiscalía, el equipo legal descubrió que el fallo ya estaba emitido.
  • Lo que está en juego: su libertad de movimiento y su capacidad de acompañar en persona el recorrido internacional de su cine.

Quién firma la sentencia y qué pena conlleva

El fallo no llega de un juzgado ordinario. Lo emite el Tribunal Revolucionario de Teherán, la instancia que en Irán canaliza los delitos considerados contrarios a la seguridad del Estado y que, en la práctica, opera con un margen de discrecionalidad enorme. Según el relato de su abogado, Mostafa Nili, recogido por ABP Live, la condena se dictó in absentia: Panahi no estaba presente cuando se pronunció.

La sentencia suma cinco años y un mes de cárcel a la pena de un año que ya arrastraba, impone la confiscación de sus bienes y establece dos años de prohibición de uso de redes sociales y de salida del territorio iraní. Es decir: el castigo no es solo privativo de libertad, es también administrativo y económico. El detalle legal más relevante es que, según Nili, la ejecución de ambas penas de prisión queda sujeta a discrecionalidad. Traducido al terreno práctico: la condena puede activarse en cualquier momento o permanecer latente como instrumento de presión, sin que exista un calendario claro que permita a la defensa anticiparse.

De la fianza a la cuenta congelada

El cineasta no está entre rejas. Salió bajo fianza en 2023 después de pasar alrededor de siete meses en prisión desde su detención en 2022, en el contexto de las protestas que sacudieron Irán tras la muerte de Mahsa Amini. Aquella salida llegó acompañada del levantamiento de las restricciones que pesaban sobre él desde 2010: prohibición de rodar, de hablar con la prensa y de abandonar el país. Con el veto formalmente retirado, Panahi pudo volver a viajar y presentar su trabajo en el extranjero.

El nuevo capítulo se activó por una vía tan opaca como reveladora. Sus cuentas bancarias fueron bloqueadas la semana pasada sin explicación previa. Fue el equipo legal, al acudir a la Fiscalía para averiguar el motivo, el que se encontró con que la sentencia ya había sido emitida en su ausencia, según la información del despacho de Nili publicada por ABP Live. El director no fue notificado: se enteró por el rastro financiero.

Dieciséis años de pulso con el Estado iraní

Para entender el alcance de la condena hay que mirar la trayectoria completa. En 2010, el régimen le prohibió rodar, declarar y salir del país. Panahi respondió haciendo cine de forma clandestina: de aquella etapa salieron Esto no es una película (This Is Not a Film) y Taxi Teherán (Taxi), Oso de Oro en la Berlinale de 2015, rodada íntegramente dentro de un taxi con cámaras ocultas. Antes había ganado el León de Oro en Venecia con El círculo (The Circle) y había firmado títulos como Offside y Tres caras (3 Faces). En 2022 estrenó Sin osos (No Bears) y fue detenido semanas después.

La paradoja de su biografía es que las prohibiciones nunca lograron detener su producción: la aceleraron. Cada veto se tradujo en una película más austera, más frontal y más difícil de censurar. La condena de hoy forma parte de la misma lógica: no busca solo castigar, busca desgastar.

El coste para su cine: alfombra roja sin pasaporte

El punto crítico es la prohibición de viajar durante dos años. Panahi es, ahora mismo, uno de los nombres más solicitados del circuito de festivales. Su película más reciente, Un simple accidente (It Was Just An Accident), ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes y lo devolvió a la primera línea mediática internacional tras años de marginación forzada. Ese es el activo que la sentencia pone en riesgo: un director que necesita estar físicamente presente en las alfombras rojas, en las ruedas de prensa y en las votaciones de académicos y jurados para que su cine circule.

Con un veto de salida vigente, cada invitación a un festival se convierte en un problema jurídico y diplomático. La pregunta que se abre es doble: si las autoridades le permitirán salir pese a la prohibición y si su regreso al país, en caso de viajar, no implicará la activación inmediata de la pena de cárcel. El precedente no invita al optimismo: ya regresó una vez asumiendo ese riesgo y ahora sabe lo que cuesta.

Qué ocurre a partir de ahora

La defensa tiene margen para recurrir, pero el terreno es resbaladizo: el Tribunal Revolucionario no se caracteriza por la transparencia procesal, y la ejecución de la pena queda, según el propio abogado, en manos discrecionales. El sector industrial sigue el caso con atención porque Panahi es una de las pocas figuras del cine iraní con capacidad de mover financiación europea y presencia en grandes certámenes.

Para el aficionado español, la consecuencia es concreta: la posibilidad de verle presentar su próxima película en Europa —o de que ese proyecto se ruede siquiera en condiciones normales— depende ahora de una decisión administrativa en Teherán. Mientras tanto, sus dos penas de prisión siguen ahí, suspendidas y disponibles.

El resto de la jornada, en breve

La condena a Panahi domina la actualidad de las noticias de cine de este 28 de octubre de 2026 y eclipsa cualquier otro movimiento de la jornada. Se trata, además, del único asunto con consecuencias reales para un cineasta de primer nivel internacional: no es una polémica de alfombra, es una sentencia con años de cárcel, bienes confiscados y un pasaporte bloqueado. El pulso entre el cine iraní y el Estado que lo persigue escribe hoy su enésimo capítulo, y esta vez con un protagonista que ya había pagado por volver.

Madrid, 28 de octubre de 2026.

Fuentes

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