La Odisea cierra con 625,6 millones y se sitúa segunda del cine R

La Odisea — fotograma oficial

La Odisea (The Odyssey) ha cerrado su carrera en las salas estadounidenses con 625,6 millones de dólares y 105 días en cartel, según el balance publicado este viernes por IMDb. La película de Christopher Nolan se convierte así en el segundo mayor éxito de taquilla de la historia entre los títulos con calificación R —prohibidos a menores no acompañados en EE.UU., equivalente a un +18 en España— en el mercado doméstico, solo por detrás de Deadpool y Lobezno (Deadpool & Wolverine). El dato llega cuando el filme aún sigue vivo en la cartelera internacional y arranca su temporada de premios: es el gran titular cinéfilo del fin de semana.

Madrid, 31 de octubre de 2026

Las cinco claves del récord

  • 625,6 millones de dólares acumulados en EE.UU. y Canadá tras 105 días en salas, cuatro por encima de los tres meses de explotación.
  • Segunda posición histórica en el ranking de películas R, a unos 11 millones del trono que ocupa Deadpool y Lobezno con 636,7 millones.
  • Primera película de ficción rodada íntegramente en cámaras IMAX de película, una circunstancia que convirtió su estreno de julio en un acontecimiento de pantalla premium.
  • Sigue en cines fuera de EE.UU.: salas como el Grand Rex de París mantienen sesiones en noviembre, de modo que la cifra global aún no está cerrada.
  • La campaña de premios ya está en marcha, con nombres de peso moderando los pases y coloquios de la película.

Qué mide exactamente el récord R

Conviene precisar el perímetro de la marca, porque el titular circula con demasiada frecuencia sin matices. El registro que La Odisea acaba de firmar es doméstico: incluye exclusivamente taquilla de Estados Unidos y Canadá, no la recaudación internacional. Es también nominal, es decir, en dólares corrientes de 2026, sin ajuste por inflación. Y se mide sobre recaudación, no sobre entradas vendidas, que es el otro termómetro posible y el que usaría un historiador de la exhibición.

Las tres variables no son un detalle menor. La calificación R limita por definición el tamaño potencial de la audiencia: excluye al público adolescente, que en el cine de franquicia representa una porción decisiva de las entradas. Que una película con esa restricción supere los 625 millones domésticos implica una penetración en el público adulto poco habitual. La segunda variable, la inflación, explica por qué las comparaciones con clásicos del cine R de los setenta y ochenta —El exorcista, Superdetective en Hollywood— se desmoronan en cuanto se ajustan los precios: en dólares constantes, varios de aquellos títulos siguen por delante. Y la tercera, el precio medio de la entrada, distorsiona la lectura: a un ticket medio estimado en torno a los 11 dólares, los 625,6 millones equivalen aproximadamente a 55-60 millones de entradas vendidas en Norteamérica, una cifra enorme para un drama épico de casi tres horas de duración (2h53m) y sin vocación de franquicia serial.

Dicho de otro modo: el récord es real, está auditado por los estudios y se sostiene en la métrica que la industria usa a diario, pero no convierte automáticamente a La Odisea en la película R más vista de la historia. Es la segunda más taquillera en dólares corrientes en un solo mercado. Ambas cosas pueden ser verdad al mismo tiempo.

El trono queda a once millones y no se moverá

La distancia con Deadpool y Lobezno es de unos 11 millones de dólares, un margen que en otra circunstancia parecería recuperable con una reexpansión de fin de semana. Pero el comunicado de cifras de cierre es explícito: la película ha cerrado su recorrido doméstico. Los 625,6 millones son la cifra final, no un corte provisional. El segundo puesto está, por tanto, blindado salvo relanzamiento futuro, y ese escenario solo tiene sentido si la temporada de premios alarga la vida comercial del título hasta bien entrado 2027.

El contraste con el líder también es revelador desde el punto de vista del modelo de negocio. Deadpool y Lobezno es una comedia de superhéroes de dos horas, con dos estrellas de franquicia y un universo compartido detrás. La Odisea es una adaptación de un poema del siglo VIII a. C., con un reparto coral —Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Zendaya, Lupita Nyong’o y Charlize Theron— y un director que ha hecho de la escala su marca de autor. Que ambas compitan en la misma franja de taquilla dice mucho de cómo Nolan se ha convertido en una franquicia en sí mismo.

IMAX como palanca y el techo del cine adulto

El factor diferencial del recorrido comercial ha sido la exhibición premium. Al ser la primera película narrativa rodada por completo en cámaras IMAX de formato filmico, el filme nació como un evento de pantalla grande: entradas más caras, menor número de salas pero con ocupaciones altas y una ventana de explotación más larga de lo habitual. Ese cóctel explica que el desgaste semanal haya sido más suave que el de un blockbuster convencional y que, cien días después del estreno, todavía hubiera negocio que exprimir.

El hito tiene una lectura industrial inmediata: el cine adulto y de prestigio no está muerto en Hollywood, siempre que se empaquete como acontecimiento. Nolan vuelve a romper el techo de una franja demográfica que los estudios daban por amortizada frente al tirón del público joven y de las franquicias familiares. La conversación en redes y en medios especializados durante el fin de semana no ha sido sobre el declive de la sala, sino sobre cuánto margen queda por delante.

La cartelera internacional sigue sumando

Fuera de Norteamérica, la película continúa programándose. El Grand Rex de París mantiene sesiones en su sala grande y anuncia pases en versión original subtitulada durante la primera semana de noviembre, con la película en cartel desde el pasado 15 de julio. Es una muestra del tipo de explotación que sostiene el negocio internacional: mercados europeos que renuevan copias y sesiones premium varias semanas después del estreno. Con ese escenario, la taquilla global aún no tiene cifra definitiva y cualquier comparación con los grandes registros históricos deberá esperar al cierre de todos los territorios.

De la taquilla al tapete de los premios

El récord llega, además, en plena arrancada de la campaña de premios. Según el mismo balance de IMDb, la productora ha cerrado moderadores de peso para los pases y coloquios de la temporada, con nombres como Robert Downey Jr., Guillermo del Toro y Steven Spielberg en la órbita de la promoción. Es la secuencia clásica: primero el dato comercial, después el relato crítico. Y en ese segundo relato, los 625,6 millones funcionan como argumento tanto para la taquilla como para la narrativa de «película que ha devuelto al público adulto a las salas».

Queda por ver si el relato aguanta la comparación con el otro gran fenómeno del otoño, y si la Academia premia un ejercicio de escala que ya ha reescrito su propio techo. De momento, el balance es incontestable: La Odisea termina su andadura estadounidense como la segunda película R más taquillera de la historia del país, a once millones de un trono que no ha llegado a tocar, y con la cartelera internacional todavía abierta. Para una adaptación de Homero, no está mal.