
«¡Los Goonies nunca dicen muerto!». La aventura de un grupo de niños en busca del tesoro del pirata Willy el Tuerto marcó a varias generaciones. Detrás de Los Goonies (1985) hay un rodaje lleno de trucos para que la emoción de sus jóvenes protagonistas fuera real.
📌 Lo esencial
- El barco pirata se construyó a tamaño real.
- Los niños no lo vieron hasta el día en que se rodó la escena.
- La historia es de Steven Spielberg y la dirigió Richard Donner.
- Fue el debut en cine de Josh Brolin y de Sean Astin.
Un barco que nadie podía ver
El galeón del pirata se construyó a tamaño real en un gran plató. El director Richard Donner prohibió que los jóvenes actores lo vieran antes de tiempo. Cuando por fin entraron en la cueva, su asombro fue completamente auténtico, y eso es lo que vemos en la película.
La huella de Spielberg
La historia salió de una idea de Steven Spielberg, que también la produjo, y el guion lo escribió Chris Columbus. El sello de Spielberg está por todas partes: niños como protagonistas, bicicletas, aventuras con un punto de peligro y mucha emoción.
Caras que llegarían lejos
Entre los Goonies había futuros nombres conocidos: Sean Astin, que años después sería Sam en El señor de los anillos, y Josh Brolin, que debutaba en el cine. También estaba Ke Huy Quan, que décadas más tarde ganaría un Óscar.
El misterio del pulpo
Al final de la película, uno de los niños menciona un pulpo gigante que el público nunca ha visto. La escena se rodó, pero se eliminó en el montaje. Durante años fue uno de los grandes misterios para los fans, hasta que la escena perdida salió a la luz en ediciones posteriores.
Astoria, lugar de peregrinación
El pueblo costero de Astoria, en Oregón, donde se rodó buena parte de la película, recibe todavía a fans de todo el mundo que buscan la casa de los Goonies. Una prueba de que algunas aventuras nunca terminan.