Regal y Cinemark dejan a Netflix sin IMAX para Cliff Booth

Las nuevas desventuras de Cliff Booth — fotograma oficial

Regal y Cinemark han dicho no. Las dos cadenas —la segunda y la tercera de Estados Unidos— han rechazado programar en sus salas IMAX Las nuevas desventuras de Cliff Booth (The Mis-Adventures of Cliff Booth), la película de David Fincher con guion de Quentin Tarantino y Brad Pitt al frente, según adelantó Puck y recogió AV Club el 30 de octubre. El motivo es la ventana de 27 días que Netflix ha fijado entre el estreno en salas —25 de noviembre, dos semanas en IMAX— y la llegada al catálogo el 23 de diciembre. El resultado: el mayor desembarco cinematográfico del año para la plataforma se queda con AMC y un puñado de exhibidores independientes, alrededor de 550 pantallas en todo el mundo y solo unas 200 en Estados Unidos, según theGeek a partir de la información de TheWrap. Es el choque más descarnado hasta la fecha entre el streaming y la exhibición tradicional, y llega a 24 días del estreno.

  • Quién: Regal (más de 300 salas IMAX en el mundo) y Cinemark renuncian; AMC, con unas 500 pantallas IMAX, se queda sola entre las grandes.
  • Cuánto: el plan global se limita a unas 550 pantallas, de ellas cerca de 200 en EE. UU.
  • Cuándo: estreno en IMAX el 25 de noviembre; dos semanas de exclusividad; Netflix el 23 de diciembre.
  • Por qué: la ventana de 27 días convierte la cinta en un producto de usar y tirar para los cines, que prefieren reservar sus pantallas premium a Los juegos del hambre: Amanecer en la cosecha.
  • España: Yelmo, Cinesa y Kinepolis no tienen entradas a la venta y solo el IMAX del Palafox de Zaragoza aparece asociado al estreno.

La excusa oficial: «la proximidad del streaming»

Brooks LeBoeuf, responsable de contenido en EE. UU. de Regal, explicó la decisión con una frase que vale como sentencia para todo el sector: la cercanía del estreno en streaming condiciona qué producciones ocupan sus pantallas premium. Regal y Cinemark no han hablado de veto ideológico, sino de negocio puro. Sus IMAX son un recurso escaso y, en la segunda y la tercera semana de diciembre, prefieren tenerlas ocupadas por el blockbuster de Lionsgate, que no competirá con un catálogo doméstico a un clic de distancia. La lectura es incómoda para Netflix: no es que las cadenas no quieran cine, es que no quieren cine que se canibaliza a sí mismo antes de amortizar la entrada.

Conviene precisar la escala del golpe. No se ha cancelado el estreno en cines de la película, ni mucho menos: sigue en pie, con AMC como gran abanderada y con exhibidores de menor tamaño cubriendo plazas. Pero el mapa se estrecha justo donde el formato vende: la experiencia IMAX era el argumento comercial para pagar una entrada por algo que en cuatro semanas estará incluido en la suscripción. Sin Regal ni Cinemark, ese argumento pierde buena parte de su músculo en el mercado que más ingresos aporta al cine en inglés.

De la ventana de 17 días a la de 27: el precedente Narnia

La cronología ayuda a entender el enfado. El 25 de noviembre estaba reservado en el calendario de Netflix para Narnia: El sobrino del mago (The Magician’s Nephew), la adaptación de Greta Gerwig que se negoció con AMC mediante un acuerdo que otras cadenas interpretaron como una jugada a su espalda. Cuando la plataforma movió el filme de Fincher y Tarantino a esa misma fecha, la respuesta de Regal y Cinemark no fue una pataleta: fue una decisión de programación. El relato de Puck —recogido por AV Club— señala que el desembarco de la cinta de Pitt se diseñó con una ventana de 27 días, insuficiente para los estándares que los exhibidores consideran rentables para una superproducción de estas características.

La paradoja es que Netflix ha defendido durante meses que el acuerdo con AMC demostraba su voluntad de sostener la sala oscura. Lo cierto es que ese pacto se cerró con una sola cadena, la que más IMAX tiene del mundo, y dejó fuera al resto. Ahora el resto cobra la factura. En la práctica, el estreno del 25 de noviembre se convierte en un híbrido extraño: una película de 200 millones de dólares que solo podrá verse en el formato grande en una parte del parque estadounidense y que llegará a España con una presencia física aún por confirmar.

España: sin entradas y con Zaragoza como única certeza

En el mercado español la incógnita es todavía mayor. A falta de tres semanas y media para el estreno, las webs de Yelmo, Cinesa y Kinepolis no ofrecen venta anticipada de localidades para Las nuevas desventuras de Cliff Booth, y la única sala IMAX vinculada al título es la del Palafox de Zaragoza. Si se confirma el patrón estadounidense, el estreno en nuestro país quedaría reducido a una presencia testimonial en salas premium, lejos del despliegue habitual de un título con Pitt, Fincher y Tarantino en los créditos. La distribución española no ha comunicado por ahora ni el número de copias ni el listado definitivo de cines.

El detalle importa porque España es uno de los mercados europeos donde el formato IMAX ha crecido con más fuerza en los últimos años, con Cinesa y Yelmo compitiendo por pantallas de gran formato. Que ninguna de las dos tenga abierta la preventa a estas alturas es, como mínimo, una señal. Y coloca a la película en una posición delicada: sin el empuje de la taquilla tradicional, el estreno queda a merced de la conversación en redes y de la crítica, sin la caja de resonancia que da una cartelera amplia.

200 millones, una salida y muchas preguntas

El filme es la tercera y última película de Fincher para Netflix dentro de un contrato que el director ya no renovará: a finales de septiembre trascendió que ponía fin a una relación exclusiva de seis años, coincidiendo con despidos masivos y salidas de ejecutivos en la división de cine de la plataforma. Ese ruido de fondo no ayuda a un estreno que la compañía quería presentar como su gran acontecimiento de Acción de Gracias. Escrita por Tarantino y protagonizada por Pitt, que recupera el personaje que le valió el Oscar, la cinta retrocede a 1977, ocho años después de los sucesos de Érase una vez en Hollywood, con Cliff Booth trabajando como camarero, proyeccionista y «fixer» para clientes de la industria. Completan el reparto Elizabeth Debicki, Scott Caan, Carla Gugino y Yahya Abdul-Mateen II.

Netflix tiene un consuelo relativo: el estreno en cines, aunque sea en 550 pantallas, sigue siendo el mayor de su historia y mantiene la puerta abierta a los premios, donde la exhibición previa sigue pesando. Pero la decisión de Regal y Cinemark marca un antes y un después en la relación entre streaming y salas: la ventana corta ya no es solo una amenaza teórica, tiene un precio medible en pantallas perdidas. La pregunta que sobrevuela Hollywood este fin de semana no es si la película será buena, sino cuántas cadenas más decidirán que 27 días no les compensan.

Madrid, 1 de noviembre de 2026.

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