Muere Walter Koenig, el teniente Chekov de Star Trek, a los 90 años

Muere Walter Koenig, el teniente Chekov de Star Trek, a los 90 años

Walter Koenig, el actor que convirtió al teniente Pavel Chekov en uno de los rostros más reconocibles de Star Trek, falleció a los 90 años en su domicilio de North Hollywood (Los Ángeles) a causa de una avanzada edad, según confirmó su agencia, Galactic Productions, y recogió EFE. El intérprete murió acompañado de su hija, la también actriz y guionista Danielle Koenig, y de una sobrina. La noticia, adelantada por The Hollywood Reporter y replicada de inmediato por medios de todo el mundo —de The Guardian a la noruega NRK—, cierra una de las trayectorias más singulares del audiovisual de ciencia ficción: la del tripulante que entró tarde en la Enterprise, se quedó para siempre en el imaginario colectivo y construyó después una segunda carrera como guionista detrás de las cámaras. Es la noticia de cine y televisión de la jornada.

Las claves del adiós a Walter Koenig

  • Fallecimiento: murió a los 90 años en su casa de North Hollywood, en Los Ángeles, por causas naturales derivadas de la edad.
  • El papel: dio vida a Pavel Chekov en la segunda y tercera temporada de la serie original (1966-1969) y retomó el personaje en las siete primeras películas de la saga, estrenadas entre 1979 y 1991.
  • Más allá de Star Trek: interpretó al villano Alfred Bester en Babylon 5 (1994-1998) y firmó guiones para ficciones como El increíble Hulk.
  • Reacciones: George Takei, su compañero y amigo durante seis décadas, le ha despedido públicamente con un mensaje en redes sociales.
  • El reparto original: con su muerte, solo dos actores del puente de mando de la serie de 1966 siguen con vida.

El ruso que llegó en el segundo episodio

Nacido en Chicago el 14 de septiembre de 1936 y criado en Manhattan como hijo de inmigrantes lituanos, Koenig se formó sobre las tablas —Peer Gynt, The Devil’s Disciple— antes de instalarse en Los Ángeles, donde llegó a licenciarse en Psicología. Su salto a la fama fue tardío y casi accidental: se incorporó a Star Trek (Star Trek: La serie original) al arranque de la segunda temporada, en 1967, y apareció en 36 de los 50 episodios que se emitieron hasta 1969, según detalla The Guardian.

Chekov nació con una función muy concreta: dotar de rostro juvenil a la tripulación y, de paso, ironizar sobre la manía soviética de atribuirse invenciones ajenas en plena Guerra Fría. El personaje, un navegante arrogante y entusiasta, se convirtió en una de las grandes fuentes de alivio cómico de la franquicia y en un símbolo involuntario: un ruso sirviendo en una nave de la Flota Estelar en plena carrera nuclear. Koenig lo recuperó en las siete primeras películas de Paramount, de Star Trek: La película (1979) a Star Trek VI: Aquel país desconocido (1991), y volvió a él, en forma de cameo vocal, en un episodio de Star Trek: Picard emitido en 2023, donde puso voz a Anton Chekov, el hijo de su personaje.

Babylon 5, los guiones y una carrera paralela

La huella de Koenig en la ciencia ficción televisiva no se agota en la Enterprise. Entre 1994 y 1998 encarnó a Alfred Bester, el implacable y moralmente ambiguo oficial de la Policía Psíquica, en Babylon 5, una de las etapas mejor valoradas de su filmografía y el papel que más lo reconcilió con la crítica especializada. En esa serie coincidió con su esposa, la actriz Judy Levitt, con quien estuvo unido desde 1965 hasta el fallecimiento de ella en diciembre de 2022.

Su faceta menos conocida es la de escritor. Koenig firmó guiones para series como El increíble Hulk, La tierra de los perdidos, Family y The Powers of Matthew Star, y en 2010 escribió, produjo y protagonizó el filme de ciencia ficción InAlienable, en el que compartió plano con Richard Hatch. También dirigió teatro y mantuvo durante décadas una agenda intensa de convenciones, el terreno donde forjó una relación especialmente estrecha con el fandom.

El adiós de George Takei y del fandom

Las reacciones no se han hecho esperar. George Takei, que conoció a Koenig en los años sesenta «en el puente de la Enterprise» y lo tuvo como padrino de su boda en 2008, escribió en Facebook: «Walter era más que Chekov. Era un escritor, un profesor, un hombre reflexivo y un amigo leal». Y añadió, dirigiéndose a los seguidores: «A los fans que lo quisisteis durante tantos años, gracias. Él también os quería. Descansa bien, querido amigo».

La agencia del intérprete resumió su legado en un comunicado en el que subrayó que su carrera «va mucho más allá de la pantalla» y que Koenig «entendía lo que Star Trek significaba para la gente». Zachery McGinnis, responsable de Galactic Productions, cerró el texto con una despedida que ya circula masivamente en redes: «Gracias, Walter, por los recuerdos, la inspiración y por ir audazmente donde pocos han ido».

Solo quedan dos en el puente de mando

La muerte de Koenig reordena la memoria de una de las franquicias más longevas de la televisión. Del reparto habitual de la serie original ya han fallecido DeForest Kelley (1999), James Doohan (2005), Majel Barrett (2008), Leonard Nimoy (2015), Nichelle Nichols (2022) y ahora Walter Koenig. Quedan William Shatner, el capitán James T. Kirk, y George Takei, el timonel Hikaru Sulu: dos nombres para sostener la memoria viva de la tripulación que cambió la forma de entender la ciencia ficción en pantalla.

Koenig deja además un legado familiar golpeado por la pérdida: su hijo Andrew, conocido por la sitcom Growing Pains, murió en 2010 a los 41 años. Le sobrevive su hija Danielle. Para una generación de espectadores, su nombre seguirá unido a una frase, a un peinado de flequillo imposible y a un acento inventado que él defendió siempre con humor. En el terreno de las noticias de cine, el luto de hoy es el de toda una franquicia.

Madrid, 26 de octubre de 2026.

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