La nefasta adaptación de un videojuego que tardó 8 años en hacerse

Tekken

Tekken

Igual que la música y el cine siempre han ido de la mano, los videojuegos y el cine se llevan a matar. La suyo es una relación complicada. Salvo algunos títulos aceptables como The last of us, Sonic o Silent Hill, la adaptación al formato celuloide no hace justicia a la obra original. No obstante, eso no es lo peor. El mayor problema está cuando la película mata de aburrimiento al público y resulta complicado resaltarle alguna virtud.

Pues bien, eso es precisamente lo que ocurrió con el filme del año 2009 Tekken, basado en la homónima saga de videojuegos. En la cinta se decidió coger a parte de los personajes del juego (familia Mishima) y hacer una película cutre de artes marciales en un futuro postapocalíptico donde la mayor parte de la trama se desarrollaba en un torneo de lucha. El gran problema de esta obra era el plantear demasiadas cosas sin desarrollar sustancialmente ninguna, dando como resultado un telefilme caro (costó la friolera de 30 millones de dólares) que tanto el público como la crítica masacraron sin piedad, por no hablar de su nefasto rendimiento en taquilla.

Por si no fuese suficiente, resulta que se empezó a trabajar en la adaptación cinematográfica de Tekken en el año 2001. Todo un despropósito de dimensiones épicas y que se extendió casi una década en su desarrollo. Demasiada dedicación que daba como resultado una de las peores adaptaciones cinematográficas de un videojuego, lo que no es poco decir.